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El 11-S, el día en que el mundo miró la misma noticia

La televisión transmitió en directo una tragedia que transformó la cobertura informativa. En la redacción de Diario Libre, una pantalla conectada a CNN convirtió a los periodistas en testigos, mientras crecía minuto a minuto la interacción con los lectores

El 11 de septiembre de 2001 fue uno de esos días excepcionales en que prácticamente todos los medios de comunicación del mundo contaron una misma historia. Las diferencias horarias, geográficas e incluso lingüísticas quedaron relegadas ante las imágenes que llegaban desde Nueva York: dos aviones se habían estrellado contra las torres del World Trade Center y la televisión estaba transmitiendo, en directo, una tragedia cuyo alcance todavía nadie podía calcular.

La televisión tuvo un protagonismo extraordinario. Internet era todavía una plataforma informativa en desarrollo y su infraestructura sufrió ante la avalancha de usuarios que buscaban información.

Millones de personas recurrieron entonces a las cadenas televisivas, que interrumpieron su programación habitual. CNN, ABC, CBS y NBC mantuvieron coberturas continuas, mientras las imágenes procedentes de Manhattan recorrían inmediatamente el planeta. Poynter recuerda que aquel acontecimiento mostró simultáneamente la fuerza de la televisión y el potencial que tendría internet para las noticias de última hora.

Una redacción frente al televisor

En la República Dominicana, la redacción de Diario Libre vivió aquella mañana pendiente de una televisión tradicional, un aparato que adquirió de repente una importancia que difícilmente podía imaginarse minutos antes.

La conexión con CNN permitió seguir lo que estaba ocurriendo en Nueva York prácticamente al mismo tiempo que sucedía. La primera torre estaba en llamas y, mientras periodistas y editores trataban de entender qué había ocurrido, llegó el segundo impacto. A partir de ese momento ya no parecía posible considerar lo sucedido como un accidente.

Las Torres Gemelas de Nueva York en llamas. (SHUTTERSTOCK)

La conmoción en la redacción fue inmediata. El trabajo periodístico avanzaba al ritmo de las imágenes. Había que confirmar, actualizar, explicar y, sobre todo, comprender un acontecimiento que cambiaba de dimensión cada pocos minutos. Al mismo tiempo, se intensificaba la interacción con los lectores, que buscaban respuestas sobre unos hechos que estaban viendo desarrollarse ante sus propios ojos.

Esa simultaneidad constituye una de las características que hicieron excepcional la cobertura del 11-S. Periodistas y público fueron testigos casi al mismo tiempo de una parte sustancial de la tragedia. No hubo primero un acontecimiento y después una narración periodística acabada: la noticia se estaba construyendo mientras ocurría.

Bomberos buscan entre los escombros de una de las Torres Gemelas en Nueva York. (SHUTTERSTOCK)

Las propias cadenas tuvieron que trabajar bajo esa presión. Informaciones iniciales resultaron equivocadas y los presentadores insistían en distinguir entre datos confirmados y versiones todavía no verificadas. La magnitud de la emergencia llegó incluso a producir una decisión poco habitual: las principales cadenas estadounidenses acordaron compartir imágenes, transmisiones y otra información disponible, anteponiendo la necesidad de informar a la competencia entre medios.

Las torres cayeron en directo

Después llegó lo inimaginable. A las 9:59 de la mañana se desplomó la Torre Sur. A las 10:28 cayó la Torre Norte. Las cámaras estaban allí. Millones de personas contemplaron la desaparición de dos edificios que durante décadas habían formado parte del perfil de Nueva York.

  • La televisión había convertido a una audiencia mundial en testigo de una catástrofe en tiempo real.

Pero las cámaras también registraron escenas que plantearon inmediatamente un dilema periodístico: hasta dónde mostrar la muerte.

Personas cubiertas de polvo corren por las calles de Nueva York tras la caída de las Torres Gemelas en el atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001. (SHUTTERSTOCK)

Desde los pisos superiores, cercados por el fuego, el humo y temperaturas insoportables, algunas personas cayeron o se lanzaron al vacío. Las cámaras y los fotógrafos documentaron aquellos momentos. Sin embargo, numerosos medios decidieron no difundir las imágenes más explícitas o dejaron de utilizarlas después de las primeras transmisiones.

Karen Scott, entonces directora de noticias de WPIX-TV en Nueva York, contó posteriormente que desde la sala de control pudo observar imágenes de personas mirando desde las ventanas, tomadas de las manos y saltando. Vio mucho más de lo que decidió transmitir. Su criterio fue que la televisión no debía aumentar el horror que ya estaba viviendo la audiencia.

  • CNN también afrontó ese dilema. Algunas imágenes de personas cayendo aparecieron durante la transmisión en directo, antes de que los responsables pudieran evaluar completamente lo que estaban mostrando. Posteriormente se tomaron decisiones para evitar la identificación de las víctimas y finalmente esas secuencias dejaron de emitirse.

La fotografía que casi nadie quiso publicar

El mismo debate llegó a los periódicos. El fotógrafo de Associated Press Richard Drew captó una de las imágenes más conocidas y controvertidas de aquel día: un hombre cayendo cabeza abajo desde la Torre Norte. La fotografía, conocida posteriormente como The Falling Man, fue distribuida por la agencia y apareció al día siguiente en algunos periódicos, pero muchos otros decidieron no publicarla por considerarla demasiado perturbadora.

La imagen provocó además numerosas protestas de lectores. Con el paso del tiempo se convirtió en uno de los documentos fotográficos más reconocibles del 11-S, pero también en símbolo de aquello que muchos medios decidieron no mostrar.

No existió una prohibición mundial que obligara a ocultar a los muertos. Fue, principalmente, una decisión editorial adoptada por numerosos medios: limitar las imágenes de cadáveres, personas precipitándose desde las torres y otros momentos especialmente explícitos. Se trataba de informar sobre la magnitud de la tragedia sin convertir la muerte individual en espectáculo.

Bomberos trabajan en busca de víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. (SHUTTERSTOCK)

Una noticia sin fronteras

Al día siguiente, las portadas demostraron hasta qué punto el 11-S había borrado las fronteras informativas. El Instituto Poynter reunió páginas de periódicos de numerosos países y posteriormente publicó un volumen con 150 portadas del 11 de septiembre, testimonio de una jornada en la que redacciones muy diferentes terminaron contando esencialmente la misma historia.

  • En Diario Libre, como en miles de redacciones, aquella televisión encendida fue durante horas una ventana hacia Nueva York. Alrededor de ella se mezclaron la incredulidad de quienes observaban las imágenes y la obligación profesional de seguir informando.

El 11 de septiembre fue una noticia mundial por la dimensión de los ataques y sus consecuencias. Pero también marcó un punto de inflexión para los medios: mostró el poder de la información en directo, anticipó la aceleración que internet impondría al periodismo y enfrentó a las redacciones con una pregunta que todavía conserva vigencia: cuánto debe mostrar un medio cuando la historia que está obligado a contar contiene imágenes que el público difícilmente podrá olvidar.

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Bomberos trabajan en busca de víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. (SHUTTERSTOCK)

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EE. UU. otorga 2,5 millones de dólares para la lucha contra la trata de personas en Bolivia

LA PAZ.- Estados Unidos destinó 2,5 millones de dólares para fortalecer la lucha contra la trata de personas en Bolivia por medio del proyecto de Save the Children ‘Actuando juntos contra la Trata’ (Atfat, en inglés), informó este jueves la Embajada estadounidense en Bolivia.

El anuncio se realizó en un acto en la Cancillería de Bolivia, a la cabeza del titular de esa cartera, Héctor Huanca, y el encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos, Erik Martini.

El diplomático estadounidense mencionó, según un comunicado, que los recursos buscan «fortalecer la lucha contra la trata de personas en Bolivia» a través del proyecto, que ya inició y durará cinco años, con el fin de «proteger a las personas en condiciones de mayor riesgo y asistir a las víctimas».

El proyecto otorga el 57 % del presupuesto a «acciones de protección» de víctimas y el 43 % a la «prevención, reducción de riesgos y cambio social».

Las actividades se realizan junto a entidades estratégicas de protección de derechos humanos y se centran en las ciudades de La Paz, El Alto y Desaguadero, por su cercanía con Perú; además de las orientales Santa Cruz y Guayaramerín, próximas a Brasil, con la intención de «asegurar una articulación binacional efectiva», señala la nota.

La directora país de Save the Children en Bolivia, Marianela Montes, mencionó que la ejecución de Atfat «marca un hito y representa un avance significativo en la lucha contra la trata de personas» y destacó las acciones de protección y atención de víctimas y sobrevivientes.

El proyecto consiste principalmente en el fortalecimiento de refugios y centros de acogida, además de la formación de funcionarios y equipos de atención a las víctimas, mientras que en la labor de prevención impulsa campañas de concienciación y la formación de sistemas comunitarios de alerta temprana para la reducción de riesgos.

Desde que el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, asumió la Presidencia de Bolivia en noviembre pasado, su Gobierno inició un proceso para restablecer las relaciones con EE.UU., que se mantienen a nivel de encargados de Negocios desde 2008.

Ese año, el entonces presidente izquierdista Evo Morales (2006-2019) expulsó de Bolivia al embajador estadounidense, Philip Goldberg, y posteriormente también a las agencias de cooperación y antidrogas de EE. UU., acusándolos de una supuesta conspiración contra su Gobierno, algo que la Casa Blanca siempre negó.

Durante el Gobierno de Paz, Bolivia y EE. UU. han profundizado sus lazos de cooperación y apoyo logístico, además de fortalecimiento en la lucha contra el crimen organizado.

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Cuatro muertos y 40 heridos en accidente de un autobús de turistas neerlandeses en Suiza

GINEBRA.- Al menos cuatro personas murieron y 40 resultaron heridas, tres de ellas de gravedad, al accidentarse un autobús que transportaba turistas neerlandeses en los Alpes suizos, informó este viernes la policía del cantón de Grisones, donde ocurrió el siniestro.

El vehículo, que pertenece a la compañía turística Oad, de Países Bajos, transportaba a 49 neerlandeses entre las localidades de Zernez y Susch, cerca del Parque Nacional de Suiza, cuando chocó contra el guardarraíl, se salió de la carretera y volcó sobre un costado, según detalló la televisión nacional RTS.

Las circunstancias del accidente aún se están investigando, aunque los primeros indicios apuntan a que el conductor del autobús intentó esquivar una roca en medio de la carretera, en un tramo en el que sólo se podía circular por un carril debido a unas obras.

El accidente ocurrió hacia las 16:45 del jueves hora local (14:45 GMT) y tras él se movilizó un importante dispositivo de rescate en el que participaron siete helicópteros de salvamento así como ambulancias.

Los trabajos de retirada del autocar se iniciaron en la noche del jueves y se prolongaron hasta la mañana del viernes, en la que pudo restablecerse con normalidad el tráfico por la zona.

El presidente suizo, Guy Parmelin, expresó conmoción por el accidente en su cuenta en X, desde la que envió sus condolencias a las víctimas y sus allegados.

Los turistas habían salido de Países Bajos el lunes, 7 de septiembre, y realizaban una excursión de un día por Suiza, procedentes de Austria.

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Trump aprovecha el 11S para defender la guerra contra Irán: No tendrán un arma nuclear

WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprovechó este viernes la conmemoración del 25 aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 para defender la guerra iniciada por su Administración contra Irán y prometer que la República Islámica nunca obtendrá un arma nuclear.

«Saludamos a los miembros de las Fuerzas Armadas que trabajan ahora mismo para garantizar que el principal patrocinador del terrorismo en el mundo, la República Islámica de Irán, nunca, jamás, tenga un arma nuclear», afirmó el mandatario durante la ceremonia que tuvo lugar en el Pentágono.

Noticia en desarrollo…

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Suben a 7 los muertos por derrumbe de un hostal universitario en India y arrestan al dueño

NUEVA DELHI.- El número de muertos por el derrumbe de un edificio de cinco plantas que albergaba un hostal universitario en Nueva Delhi aumentó este lunes a siete, en una jornada en la que arrestaron al propietario del inmueble y suspendieron a cinco funcionarios municipales.

En el segundo día de operaciones de búsqueda y rescate en el concurrido barrio de Satya Niketan, los equipos de emergencia han logrado sacar a un total de 12 personas de entre los escombros, de las cuales siete han perdido la vida, informaron oficiales a la agencia local PTI.

La jefa de Gobierno de Delhi, Rekha Gupta, confirmó en X que el propietario del edificio ha sido arrestado, capturado en la localidad de Bhiwadi, en el estado de Rajastán, y que los procedimientos legales en su contra ya están en marcha.

Gupta, anunció también una serie de «medidas estrictas y exhaustivas», advirtiendo que su administración «no hará concesiones en materia de seguridad pública y se depurarán responsabilidades a todos los niveles».

El colapso se produjo hacia las 13:30 hora local (08:00 GMT) del domingo cerca del Campus Sur de la Universidad de Delhi. El inmueble, de unos 50 años de antigüedad, estaba ocupado por estudiantes y, según los primeros indicios, el siniestro ocurrió mientras se realizaban obras de reparación en el sótano, debilitado por las recientes lluvias

Para castigar la falta de supervisión sobre el estado del inmueble, la jefa de Gobierno ordenó la suspensión de cinco funcionarios de la Corporación Municipal de Delhi (MCD), encargados del control urbanístico de la zona. Entre ellos se encuentran el subcomisionado, el ingeniero superintendente, el ingeniero ejecutivo, el ingeniero asistente y el ingeniero subalterno.

Asimismo, Gupta ha ordenado la clausura inmediata de los edificios de cinco plantas en toda Delhi que presenten irregularidades. «También se están inspeccionando los hostales universitarios y otros edificios cercanos. Cualquier inmueble que incumpla las normas de seguridad será precintado de inmediato», dictaminó.

La jefa de Gobierno adelantó que se presentará una normativa para que las auditorías estructurales periódicas y la certificación de seguridad sean obligatorias en todos los inmuebles destinados a actividades públicas, incluyendo hostales, centros de salud y escuelas.

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